Las mermeladas caseras son un clásico atemporal. Esa explosión de sabor a fruta concentrada, perfecta para el desayuno, la merienda o como acompañamiento de platos salados, es una de esas pequeñas grandes satisfacciones culinarias. Pero, ¿con qué frutas se pueden hacer mermeladas? Hoy, en Esencia de Frutis os hablamos de las mejores opciones para preparar una rica mermelada casera de fruta.
Con qué frutas preparar la mejor mermelada casera de fruta
Prácticamente cualquier fruta es candidata para convertirse en una deliciosa mermelada, siempre que tenga la cantidad adecuada de pectina y acidez, o se le añadan estos elementos para asegurar su correcta gelificación.
Dentro de las frutas que cuentan con pectina de forma natural, y por tanto son ideales para hacer mermeladas, están las manzanas. También tienen mucha pectina el membrillo, el limón y la naranja.
Por otro lado, las bayas como grosellas rojas también aportan un buen equilibrio ácido y pectina .
Para que la mermelada tenga carácter y no quede demasiado dulce, el sabor y el nivel de acidez son clave. Así, las fresas, frambuesas y moras, ofrecen aromas potentes y brindan antioxidantes, pero pueden necesitan ayuda con pectina. En este caso, la manzana puede complementar la mermelada con su contenido natural en esta fibra.
Si buscas texturas suaves y colores vibrantes, el albaricoque y el melocotón son perfectos.
Los amantes de los cítricos, encontrarán en las naranjas, limones, mandarinas y pomelos una acidez natural (pH 2,8–3,8) y una pectina muy eficaz para mermeladas de sabor complejo.
Quienes buscan un toque diferente, tienen las frutas tropicales como mangos, piña, maracuyá (fruta de la pasión), guayaba o plátano. Requieren a menudo un poco más de limón o pectina añadida, pero el resultado es exótico y vibrante.
Finalmente, los más atrevidos pueden optar por higos, uvas, membrillo (un clásico para dulce de membrillo, que es una especie de confitura muy densa), kiwi, ruibarbo e incluso algunas hortalizas como la calabaza, el tomate verde o la cebolla (para mermeladas saladas).
La clave para una buena mermelada es el punto de madurez de la fruta. Ni demasiado verde (falta de sabor y pectina) ni demasiado madura (poca acidez y riesgo de fermentación). El azúcar es fundamental no solo como endulzante, sino también como conservante y para ayudar en la gelificación.
Preparar mermelada en casa con Esencia de Frutis
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